Un grupo de fieles católicos queretanos decidió no acatar las instrucciones de la Diócesis y, por su cuenta y sin posibilidad de celebrar misas en el trayecto, ponerse en marcha rumbo a la Basílica de Guadalupe, siguiendo la tradición de peregrinar de Querétaro al Tepeyac.
La siempre multitudinaria peregrinación estaba programada para llevarse a cabo del 9 al 24 de julio, pero se canceló por tercera vez debido al Covid-19.
“Le pido al Papa perdón, al Obispo, pero no los puedo obedecer, porque es más grande mi fe que mi obediencia”, dijo Guadalupe “N”, integrante de la columna de mujeres, que conforman la procesión que salió desde el sábado 9 de la comunidad de Neblinas, en el municipio de Landa de Matamoros en la Sierra Gorda.
Menciona que le gustaría que fuera un sacerdote, que hubiera alguna misa y pudieran confesarse, porque aunque van en contra de lo dicho por la Diócesis, la fe, es la misma, “Nos juzgan y nos dicen rebeldes, pero no somos rebeldes cuando hay fe”.
Diario de Querétaro conversó con integrantes de las columnas de mujeres y hombres que se niegan a que se pierda la tradición, que este año celebraría su edición 130, por lo que decidieron realizar la avanzada en los términos que se acostumbran, con la salida de mujeres el sábado, y los hombres el domingo.
Con mucha fe y con temor de que detengan su peregrinar, salieron a caminar como no lo hacían desde hace 2 años, pero en esta ocasión, sin la compañía de lo más de 30 mil peregrinos que año con año motivados por la devoción a la Virgen de Guadalupe caminan hasta la Ciudad de México.
Lo anterior, pese a que apenas el domingo 10 de julio, precisamente cuando ambas columnas ya habían iniciado su marcha rumbo a la cita anual con la Virgen de Guadalupe, se anunció la suspensión oficial de la tradicional romería a consecuencia de la llamada quinta ola de contagios del Covid-19, por parte de la Diócesis de Querétaro.
En compensación, este año se van a celebrar una serie de mini peregrinaciones del templo de La Cruz a la Congregación y una misa solemne en la explanada de la Basílica de Soriano el domingo 24 de julio; además, de una excursión en camiones desde la ciudad de Querétaro a la Basílica de Guadalupe, razón por la que algunos de los peregrinos también tomaron la iniciativa de caminar al igual que en años pasados.
“Si el virus se contagia al estar en lugares cerrados, es mejor que vayamos caminando al aire libre, que irnos en camiones”, mencionó Arturo “N”, quien se unió a la columna después de no haber peregrinado los dos años anteriores.
El caminar año con año hasta la Basílica de la Virgen de Guadalupe, algunas por más de 30 años, es sin duda un acto de fe, que a decir de los mismos peregrinos pocos lo entenderían, que sin importar las condiciones ni las circunstancias deciden tomar una maleta y caminar durante dos semanas hasta llegar hasta a la Basílica del Tepeyac, acto que por sí mismo representa un gran esfuerzo y sacrificio.




